Ayer pillé un enfriamiento que no veas, así que pasé una noche de perros y un día no mucho mejor. Se me ocurrió la genial idea de lavarme la cabeza y salir a la calle a ver la mascletá con el pelo mojado. Al sol se estaba genial, teníamos en Valencia ni más ni menos que 22 grados, pero a la sombra la cosa cambiaba y hacía un vientecillo que helaba. Me encantó el día. Fuimos a un wok take away, pillamos algo de comer y nos sentamos en el césped al sol. Me sentía tan bien…pero duró poco, un par de horas después estaba tiritando como un perrillo chico y con un frío de tres pares de narices. Llegué a casa y empecé a encontrarme mal, no entraba en calor y me dolía horrores la cabeza. Hoy a currar todo el día con un mal cuerpo…
Por cierto, no me he quedado sin trabajo. Por lo visto el jefe sabía de sobra que no me iba a marchar, pero le apetecía probar a otra, claro, como es gratis…
Hace ya medio año que me marché de mi pueblo y aunque lo estoy llevando muy bien hay momentos en los que echo de menos a la familia, sobre todo a mi madre y mi hermana. El caso es que nunca han venido a verme, siempre soy yo la que va, que lo entiendo en parte, pues yo allí tengo cama, mi cuarto de la infancia.
Ahora voy a ponerme el termómetro y a apagar el pc porque me escuecen los ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario